1. Desalinización del Agua
Gracias a una investigación reciente en el MIT se ha utilizado grafeno
para crear una forma de alta eficiencia energética para eliminar la sal del
agua. A medida que la población humana crece, llegará a 9.500 millones en 2050,
garantizará el acceso al agua potable para una parte de pueblos que carecen de
ella. Algo de vital importancia para permitir tanto la mejora de la salud y de
la alimentación como la estabilidad geopolítica.
¿Es realmente una alternativa viable?
El proceso de desalinización del agua consiste en eliminar la sal
contenida en el agua de mar, para transformarla finalmente en agua dulce. Por
esta razón las plantas desalinizadoras o desaladoras permiten distintos
procesos que son indispensables para la elaboración de ciertas industrias y
conglomerados urbanos, precisamente de aquellos que están cerca de desiertos o
lugares donde el agua potable es un bien escaso, aunque existen reservas o
fuentes de agua salada importante.
La desalinización del agua acarrea varios problemas, entre los que
destacan:
El alto costo de su proceso
La contaminación para con el planeta
Los requerimientos de energía a gran escala
Una dependencia aún mayor de las conocidas energías fósiles
Lamentablemente debido a factores cruciales como la gran cantidad de
energía que se requiere para desalinizar el agua y el impacto ambiental
negativo a que conlleva este proceso, no le permiten ser una solución de largo
plazo, pero sí una alternativa viable para un problema urgente.
Las desventajas asociadas a los procesos de desalinización radican en:
La interrupción del ecosistema, pues se ve interrumpido el ciclo natural
de muchos organismos marinos
Introducción de nuevos contaminantes al ambiente que se ve en contacto
con el proceso
Cada uno de los procesos que involucra la desalinización poseen una
relación directa con distintos componentes químicos, que más allá de dejar
salmuera luego de haber desalinizado, provocan otros inconvenientes al
equilibrio establecido, por lo que es menester de los encargados el
identificarlos y adoptar medidas que excluyan los efectos indeseados que
producen.
Existe, hoy en día, una primera central o planta desalinizadora en España,
la que instalada en el año 1965 en Lanzarote, marcó la pauta de las más de 700
plantas que hoy recorren todo el país y que para el año 2005 logró producir l
a
misma cantidad que se utiliza en un par de horas de agua dulce de forma
natural.
Algunos ejemplos en el mundo pueden ser el del Golfo Pérsico, y en
Sudamérica la que está emprendiendo Chile, país en vías de desarrollo que tiene
un clima desértico amplio en el norte y que necesita de agua para todos sus
proyectos cupríferos. Gracias al informe desarrollado por COCHILCO (Comisión
Chilena del Cobre), que las reservas de agua dulce para los planes que
comienzan en el 2010 y se proyectan hasta el 2020, la actividad minera está
seriamente amenazados por la escasez de agua, lo que hace imperioso el realizar
un proyecto serio a través del cual se evalúe la implementación de una planta
desalinizadora con fines industriales.
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